Una sanmartinense participó de la realización de un informe de la Organización Mundial de la Salud por el cambio climático

Salud 26 de octubre de 2020 Por Redacción
Antonella Risso es gerenta técnica internacional para el cambio climático de la organización sin fines de lucro Salud sin Daño y es una de las autoras del del documento de la OMS donde da recomendaciones para los hospitales ante la llegada de olas de calor, sequías, inundaciones, entre otros desastres ambientales.
antonella risso

“Los sistemas de salud tienen un doble rol. En cuestión del cambio climático están en la primera línea de defensa. Al mismo tiempo, la atención médica es una actividad muy intensa, si se tiene en cuenta el consumo de energía, plásticos, fármacos, y todo lo que el sistema necesita para funcionar”, explicó Antonella Risso. “Que los hospitales funcionen con el menor impacto generado por la propia actividad es importante. También lo es que cada hospital se adapte al cambio climático. Es un circuito que se retroalimenta”, expresó.

La profesional indicó que la guía de la OMS “pone un marco, ayuda a hacer un diagnóstico, y da herramientas para que cada lugar en su contexto se adapte y haga su propio plan”. Hay situaciones muy diferentes entre países o incluso dentro de un mismo país. A nivel global, en los hospitales se destina más dinero a mitigación que a adaptación. La mitigación hace referencia a la reducción de emisiones que son causantes del cambio climático. Porque aún hay hospitales que realizan prácticas que resultan contaminantes.

Según había informado la comisión Lancet Countdown on Health and Climate Change en 2018, el gasto en adaptación a la salud aumentó un 11,2% a nivel mundial, alcanzando el 5% del gasto total en adaptación al cambio climático.

El documento de la OMS estructura las recomendaciones en cuatro secciones: trabajadores de la salud , el conjunto de agua, saneamiento y residuos, energía, e infraestructura y compras. “Aún los hospitales tienen que trabajar mucho en sustitución de residuos para dejar de usar tantos productos descartables. Por la pandemia, se sabe que en algunos casos en residuos se triplicó o cuadriplicó lo que se generaba por cama por el volumen de descartables”, enfatizó Risso.

Una de las recomendaciones es conformar un equipo en el hospital. Hoy la mayoría no lo tiene. “Rara vez en salud hay gente capacitada en cambio climático o en gestión ambiental. En Argentina hay gente que hace gestión ambiental en los hospitales, pero es muy raro que sea una persona exclusiva, generalmente es una enfermera o una médica que además de su tarea se ocupa de lo ambiental. Incluso no está esa figura en el organigrama. Se ve en Río Negro y Neuquén”, advirtió Risso. A diferencia de Chile, que desde 2014, el gestor ambiental es una figura presente en el sistema de salud.

El segundo paso consiste enestablecer líneas bases para saber en qué situación se encuentra cada institución. Un tercer momento es definir y priorizar intervenciones a corto y largo plazo, luego implementarlo y el quinto es monitorearlo y hacer una evaluación. Se espera que cada país haga un testeo de su situación y haga un plan. En Argentina, todavía no hay un plan nacional ni de mitigación para reducir el impacto ambiental del sector salud con los hospitales incluidos.

Aún hay solo medidas aisladas. En el Hospital Castro Rendón de Neuquén, a través de un área de Seguridad e Higiene, hay acciones en la gestión de residuos. En el Hospital Pedro Moguillansky de Cipolletti, Río Negro, se tratan los residuos especiales al quitarle la capacidad infectiva y de contaminación, y además recicla plásticos.

“La crisis ambiental y el cambio climático existen- remarcó Risso-. Entonces todos deberían trabajar en eso. Es un boomerang. Los sistemas de salud además son la primera línea de defensa. Se ve con la pandemia, y sucede lo mismo si fuera un tsunami, dengue, huracán o sequías. El cambio climático es un tema de salud pública y debe abordarse como tal”, argumentó Risso.

Un informe que elaboró el año pasado la organización Salud sin Daño demostró que si fuese un país, el sector de la salud sería el quinto emisor más grande del planeta. El 71 % de la huella climática es atribuible a su cadena de suministro, incluyendo la producción, el empaque, el transporte y la disposición de bienes y servicios. Gran parte de las emisiones son de los Estados Unidos, China y la Unión Europea.

Fuente: Diario Río Negro

Foto: Patricio Rodriguez

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