Los desafíos de la educación especial en cuarentena

Educación 08 de junio de 2020 Por Redacción
Sostener los vínculos con las familias y con las y los estudiantes, repensar las prácticas pedagógicas, lograr la continuidad del proceso de aprendizaje y sociabilización, y acompañarlos desde lo emocional, son algunos de los aspectos que atraviesan el trabajo de las y los docentes de esta modalidad del sistema educativo neuquino.
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Con variadas estrategias y abordajes particulares, atendiendo la especificidad de sus estudiantes, los equipos docentes y profesionales que se desempeñan en Educación Especial atraviesan el aislamiento social, preventivo y obligatorio que mantiene suspendidas las clases presenciales y que implica la construcción de un nuevo formato de hacer escuela.

Más del 60% de las y los estudiantes con discapacidad se encuentran incluidos en diferentes Niveles y Modalidades, por lo que se realizan las articulaciones necesarias para sostener sus trayectorias escolares.

“Se está realizando un gran trabajo desde la Modalidad Educación Especial del Consejo Provincial de Educación con supervisores, directivos, docentes y equipos de apoyo, todos ellos muy comprometidos en lo que implica trabajar en este contexto que nos toca atravesar como sociedad”, destacó la ministra de Educación y presidenta del Consejo Provincial de Educación, Cristina Storioni.

Por su parte, Jadra Jadull, directora general de la Modalidad, ponderó el compromiso y la tarea realizada por directivos y docentes. “Todos los estudiantes de la provincia fueron contactados. Para quienes no tienen conectividad se pensaron diferentes recursos para llegar a ellos y se les acercan actividades en distintos formatos. La pandemia despertó aún más la creatividad ya presente en Educación Especial y nos obligó a aprender nuevas formas de comunicarnos, expresarnos y conocernos para llegar a nuestros estudiantes y sus familias”, explicó.

En este escenario inédito, se implementan una diversidad de estrategias para llegar a los hogares, involucrando a las familias y focalizando en una primera instancia el aspecto emocional, que implica acompañar a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos con discapacidad durante la cuarentena.

Al igual que en otros niveles y modalidades del sistema educativo se utilizan plataformas digitales, redes sociales, videos, audios, WhatsApp, llamados telefónicos, cuadernillos impresos y espacios en radios locales, según los casos. Las devoluciones de los estudiantes se realizan mediante fotos, videos o audios en los que muestran como realizan las distintas actividades.

Las propuestas que surgen de cada una de las escuelas son creativas y flexibles, adaptadas a las capacidades y los tiempos particulares de cada uno de ellos: recetas de cocina, manualidades, dibujos, elaboración de barbijos, canto, ejercicios físicos, proyectos de huertas, fabricación de instrumentos musicales, juegos, cuentos, desafíos para hacer en familia, entre otros. Se promueve además no sólo el contacto con los docentes, sino entre los propios estudiantes con sus pares a través de los dispositivos tecnológicos.

También se trabaja mucho el aspecto emocional, se realizan actividades para conocer cómo atraviesan la cuarentena, cuánto saben del coronavirus, cómo se cuidan, se trabaja en reforzar el conocimiento de los hábitos de higiene necesarios para prevenir el contagio y en la importancia de registrar las emociones de cada día.

Otro aspecto importante durante estos tiempos en los que hay que quedarse en casa es valorar y promover su independencia, organizando en familia tareas tales como el lavado de ropa, el orden y la higiene de la vivienda.

El trabajo de los docentes trasciende el planificar y desarrollar estrategias pedagógicas: en forma colaborativa y atendiendo necesidades específicas en las distintas zonas, hay escuelas en las que se organizaron entregas de materiales didácticos, útiles escolares, alimentos, ropa y calzado, trabajando en red con los Distritos Escolares y con otros organismos locales.

Esta red construida por cada escuela en cada una de sus comunidades también ayuda a sostener diferentes situaciones complejas que se presentan en distintos ámbitos de Salud, Justicia, Acción Social, Municipios y otras instituciones no gubernamentales.

Educación Especial es una modalidad transversal al sistema educativo, trabaja con una población escolar desde los 45 días de vida en Educación Temprana y articulado con Salud, Nivel Inicial desde salas de 3, 4 y 5 años, con Primarias, Adultos, Secundarias, Técnicas, Formación Profesional. Cuenta con una matrícula cercana a los 4000 estudiantes y una planta de personal de 1400 agentes, entre docentes, equipos de apoyo (psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, terapistas ocupacionales, trabajadores sociales, kinesiólogos), preceptores, etc.

En la actualidad la modalidad funciona en 22 escuelas especiales, un Centro Integrador Escuela del Sol, un Centro Educativo Terapéutico “Quelluen”, 8 escuelas integrales de adolescentes y jóvenes con discapacidad y mediante cargos en 36 escuelas primarias de la provincia.

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