Cuando Quino se inspiró en San Martín de los Andes para una tira de Mafalda

Cultura 03 de octubre de 2021 Por Redacción
La historia de los días que pasó en nuestra ciudad, el genial dibujante y humorista gráfico, del que hoy se cumplió un año de su muerte.
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Unos días en San Martín de los Andes le bastaron al genial dibujante y humorista gráfico Joaquín Salvador Lavado, popularmente conocido como Quino, para inspirarse y llevar la belleza del paisaje de esa localidad neuquina a sus tiras de Mafalda.
 
Según cuenta la escritora Ana María de Mena en su libro "San Martín de los Andes: Historia de una postal", Quino visitó San Martín de los Andes con su mujer, Alicia Colombo, y se hospedaron en la Hostería Villa Mahuida, ubicada sobre la calle Julio A. Roca. La hostería, que ya no existe, era atendida por Juan Koller y Guillermina Sandoval, un matrimonio proveniente de Austria a comienzo de los años '60. "Habían llegado a la Argentina con la expectativa que ese lugar se pareciera a su Austria natal. Encontraron en San Martín de los Andes ese lugar y aquí formaron una familia", contó Mena a LMNeuquén.

Quino se sintió tan a gusto no sólo por la atención recibida en el lugar sino también por los paisajes y su gente. "Huéspedes amables, desayunaron en el comedor familiar de la hosteria con los ricos dulces caseros y la repostería que preparaba la hacendosa señora Guillermina, mientras compartían conversaciones con los dueños de casa", describió Mena.

En la tira, publicada en 1972, Mafalda junto a su familia descienden en la estación de trenes de Zapala, donde terminaba el recorrido de la línea sur del ferrocarril General Roca, para continuar viaje en micro hacia los lagos del sur. De aquel periplo en la región se desprende que la niña conoció San Martín de los Andes. Era la primera vez que esa niña inteligente pero crítica, integrante de una familia de clase media argentina, se disponía a cambiar las vacaciones en algún lugar de la costa bonaerense por los lagos de la Patagonia.

Las tiras muestran el cartel de la estación de Zapala el interior de un hospedaje, un catango cargado de leñas, un cartel de parques nacionales. Al final de la tira, Mafalda, ya de regreso, le muestra a Miguelito, uno de los personajes de la pandilla de niños que formaba parte de las tiras, una fotografía junto a un árbol y le dice: “Fueron una vacaciones maravillosas, Miguelito”.

Unos años después, Guillermina y una de sus hijas viajaron a la ciudad de Buenos Aires y visitaron la Feria Internacional del Libro. Durante su recorrido pasaron por el stand de Ediciones De La Flor, editorial que publicaba los libros del creador de Mafalda. En el stand estaba Quino firmando ejemplares de sus libros. Guillermina no lo dudó un segundo, se acercó a la mesa donde se encontraba Quino, le contó de la estadía en la hosteria y el dibujante recordó los días pasado en San Martín de los Andes. Como muestra de agradecimiento, "Quino les escribió una frase especial junto al autógrafo para quienes lo habían alojado en un lugar que le había resultado inolvidable”, relató Mena.

En la tira cuando llegan a Zapala la familia de Mafalda es recibida por una ráfaga de viento. La familia baja en la estación para seguir el viaje en colectivo, mientras la niña corre a despedirse del tren y a disculparse por el déficit, en clara referencia a lo que tiempo después emprenderían las políticas liberales de los ’90 que constituyó la privatización y desguace del sistema ferroviario argentino.

El paso de Mafalda por Zapala, registrado en aquella tira, fue recordado con una escultura realizada por el artista Martín Pugliese que se instaló a mediados de 2019 en el andén del ferrocarril justo al lado del histórico cartel de la estación.

Cómo nació Mafalda

En 1962, Quino fue contactado por su amigo, el humorista y escritor Miguel Brascó, para crear una tira de historietas con el objetivo de promocionar la marca de electrodomésticos Mansfield, de la empresa Siam Di Tella. La condición que se le impuso a Quino fue que los personajes comenzaran con la letra M. El humorista realizó varias tiras protagonizadas por una familia de clase media con dos hijos: una niña y un niño.

El nombre Mafalda nació de la película "Dar la cara", basado en la novela homónima del escritor David Viñas, donde hay una bebé que lleva ese nombre, y que a Quino le pareció alegre.

La agencia de publicidad ofreció la tira al diario Clarín pero se descubrió la estrategia encubierta detrás de la historia y de los dibujos, y no se publicó. Dos años después, la revista Primera Plana accedió a publicar la tira sin ninguna mención a los propósitos publicitarios que tenía en su origen.

En las primeras tiras sólo aparecía Mafalda y sus padres, y con el tiempo Quino agregó a los otros personajes de la emblemática historieta.

Mafalda solo apareció en las páginas de Primera Plana durante menos de un año, ya que en marzo de 1965, Quino decidió alejarse de la publicación por algunas diferencias. A partir de entonces, las historias de Mafalda se publicaron en el diario El Mundo y en la revista Siete Días hasta junio de 1973.

El “papá” de Mafalda dejó de escribir y dibujar la tira en 1973 y se convirtió en un ícono cultural que trascendió la Argentina. Las historias de Mafalda, junto a los otros personajes, su padre, su madre Raquel, su hermano Guille y sus amigos –Felipe, Miguelito, Susanita y Libertad- se tradujeron a más de treinta idiomas.

Mafalda se caracterizó por un penetrante sentido del humor que escondía siempre una profunda reflexión sobre las cuestiones de la vida cotidiana. Esa nena cabezona, irónica, reflexiva y preocupada por las cuestiones sociopolíticas del mundo al que le llenó de preguntas, sigue todavía vigente acaso porque sigue interpelando a los adultos y, por ende, a la humanidad ante la falta de respuestas y soluciones a los problemas mundiales como el hambre y las guerras.

Quino falleció el 30 de septiembre de 2020, tras sufrir un ACV, un día después que su criatura más famosa y contestataria había cumplido 56 años, cuando se presentó en sociedad en las páginas del seminario Primera Plana de Buenos Aires.