La Defensoría del Pueblo y del Ambiente convocó a trabajar para prevenir riesgos por desprendimientos de rocas

Actualidad 12 de junio de 2020 Por Redacción
Con ese fin entregó a las autoridades del municipio, de Vialidad Nacional, del Concejo Deliberante y del Parque Nacional Lanín, un informe y relevamiento fundado en datos propios y estudios realizados por el Servicio Geológico Minero Argentino.
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A partir de presentaciones de vecinos y vecinas preocupados por los recurrentes desprendimientos en el tramo comprendido entre la avenida Costanera y el acceso a la playa Catritre, la Defensoría del Pueblo y del Ambiente elaboró un informe que recopila los estudios disponibles y contiene la descripción y antecedentes del fenómeno, registros fotográficos, conclusiones y propuestas de mitigación, incluyendo la creación de una Mesa de trabajo conjunto y nuevos estudios específicos para el sector.

Caídas de piedras, muros con riesgo de colapso, casas en zonas de riesgos de remoción en masa del terreno donde se asientan, son temáticas recurrentes que involucran a San Martín de los Andes en general por su geomorfología.

En efecto, la bibliografía relacionada se refiere a esta zona como un paisaje joven cordillerano, aún en proceso de estabilización hablando en tiempos geológicos. El avance de la urbanización sobre zonas más vulnerables con altas pendientes, taludes inestables, zonas inundables o de escorrentías, conlleva a consolidar situaciones con mayor riesgo para los habitantes.

Ahora bien, en el sector objeto del informe que discurre a lo largo de cuatro kilómetros, señala el SEGEMAR (Servicio Geológico Minero Argentino), que el corte abrupto en el terreno que dejó la construcción de la ruta nacional, generó taludes con pendientes pronunciadas muy inestables, quedando expuestos a la acción del viento, lluvias, congelamientos y criofracturas, lo que genera desprendimientos constantes.

Podemos citar cinco eventos de caídas de piedras en los últimos años ante fuertes lluvias, que fueron reflejadas por los medios de prensa local. Estos sucesos ocurridos en 2016, 2018, 2019 y 2020, muestran estadísticamente una constante: ante eventos de lluvias fuertes en cortos períodos de tiempo, se producen los desprendimientos de piedras en varias zonas del ejido, incluyendo el sector que nos ocupa.

Sobre este punto, dice el estudio del SEGEMAR realizado en setiembre de 2016: En el tramo denominado de los Siete Lagos, entre el centro de SMA y Catritre, la ruta se encuentra ubicada en un corte excavado en la pendiente rocosa. En el mismo, la pendiente es subvertical y afloran las rocas metamórficas que conforman el Basamento Ígneo-metamórfico de la región. Son esencialmente gneisses y esquistos fuertemente diaclasados, fracturados e inyectados con diques y vetas cuarzosas. Consecuentemente se trata de una zona de elevada inestabilidad natural ya que la roca tiende a fragmentarse y se generan caídas y deslizamientos planares que pueden ser de gran magnitud. La posibilidad de generar acciones de estabilización está muy limitada.

Y añade: En primer término, no hay lugar disponible para realizar muros u otras acciones de contención. En segundo lugar la posibilidad de enrejados u otras formas de anclaje es prácticamente despreciable, ya que por un lado los bloques que podrían caerse pueden ser de dimensiones lo suficientemente grandes que no habría trama que los contuviera. Además, el grado de fracturación de la roca es tan elevado y generalizado que prácticamente no habría lugares adecuados para realizar los anclajes necesarios. Esta zona, además del intenso tránsito vehicular, presenta una gran circulación de caminantes y ciclistas durante todo el año, aspecto que debe ser tomado en cuenta.

Lo dicho hasta aquí es sólo un extracto del estudio en cuestión, pero a partir de él y de la verificación recurrente de los desprendimientos, es que la Defensoría del Pueblo y del Ambiente (DPA) entiende imprescindible conformar una mesa de trabajo que realice monitoreos sistemáticos y proyecte acciones específicas para prevenir y mitigar el riesgo.

Con ese fin, la DPA ha hecho llegar distintas notas a la Jefatura Vialidad Nacional, a la Intendencia del Parque Nacional Lanín, al Departamento Ejecutivo Municipal y al Concejo Deliberante, a los efectos de acordar y organizar la tarea por delante.

Entre otros objetivos y medidas a estudiar, resulta necesario incluir el diseño y ejecución de una senda peatonal que aleje a los paseantes y ciclistas de las zonas de mayor riesgo de desprendimientos, estudios específicos que permitan realizar cortes programados, a efectos de ejecutar pequeños desprendimientos controlados de las formaciones más inestables, lo cual debe estar a cargo de personal altamente calificado, monitoreos sistemáticos de las zonas de fractura, y rutas o caminos alternativos debidamente mantenidos ante potenciales interrupciones de la 40 en ese tramo.

Como se indicó, las citas precedentes son sólo una síntesis del informe entregado, que en su conjunto resulta revelador de las necesidad de comenzar a sistematizar las acciones preventivas, como lo puso en evidencia el último suceso ocurrido el invierno pasado en la vecina ciudad de Villa la Angostura, cuando la ruta quedó durante varias semanas cortada por un gran desprendimiento.

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