Hablar para prevenir: cómo reconocer las señales de alarma y acompañar en una crisis

El psiquiatra del Hospital "Dr. Ramón Carrillo", Mateo Segura, remarcó la importancia de hablar abiertamente sobre el suicidio, escuchar sin juzgar y actuar ante posibles señales de riesgo. Además, explicó cuándo recurrir a una guardia y qué factores pueden ayudar a proteger a una persona que atraviesa un momento de sufrimiento.
Salud10/09/2026Redacción NARedacción NA

Hablar de suicidio no provoca que una persona se suicide. Por el contrario, puede abrir una puerta para pedir ayuda. Ese fue uno de los principales conceptos que dejó el médico psiquiatra Mateo Segura, integrante del área de Salud Mental del Hospital "Dr. Ramón Carrillo" y a cargo de la jefatura de Salud Mental Comunitaria, durante una entrevista realizada este miércoles en Radio Fun, en el programa Cosas que pasan.

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Segura planteó que existe evidencia suficiente para derribar uno de los principales mitos alrededor de esta problemática: que hablar del suicidio puede “instalar” la idea en alguien. “Hay que justamente romper este mito de que el hablar del suicidio va a provocar que alguna persona tenga alguna actitud o algo por el estilo”, señaló. Por el contrario, sostuvo que el riesgo aparece cuando las personas no encuentran un espacio donde puedan expresar lo que les sucede. “El riesgo es que las personas no puedan expresarlo ni compartirlo con pares, con seres queridos y demás”, explicó. 

Escucha puede ser el primer paso

Para Segura, la prevención no comienza necesariamente en un consultorio. Puede empezar en una conversación cotidiana. "Todos, como vecinos, como ciudadanos, como personas, como adultos, tenemos que prestarnos para escuchar, para validar”, afirmó. Y propuso algo tan sencillo como difícil en estos tiempos: dejar por un momento los dispositivos y mirar al otro. “Dejar el teléfono un rato al costadito, mirarnos a la cara y poder conversar”, dijo. Y enumeró algunas preguntas que pueden abrir ese espacio: “¿Cómo estás? ¿Qué te pasa? ¿En qué puedo ayudarte? Contame qué sentís”. Según explicó, poder hablar del sufrimiento genera alivio, incluso cuando todavía no existe una idea suicida concreta. “El poder expresarlo genera un alivio”, sostuvo. 

"El que aviso no lo hace": un mito que puede ser peliroso

Otro de los conceptos que Segura consideró necesario desterrar es la vieja frase “el que avisa no lo hace”. Frente a una persona que manifiesta que no quiere vivir, o que realiza un intento, el profesional pidió no interpretar esa conducta como una forma de llamar la atención, castigar o manipular. “Hay que tomarlo no como un llamado, como un castigo o como un acto para llamar la atención, sino justamente como una llamada de auxilio”, explicó. Y sintetizó qué puede estar diciendo esa persona: “Estoy mal, necesito ayuda, necesito que me vean, necesito que me escuchen”.

¿Cuáles son las señales a las que hay que prestar atención?

Segura explicó que no existe una única señal y que no siempre son evidentes. La conducta suicida responde a una multicausalidad, y los cambios pueden presentarse de diferentes maneras. “Principalmente escucharnos. Escuchar, prestar atención al otro”, indicó. Entre las situaciones a observar mencionó cambios en el comportamiento de compañeros de trabajo, compañeros de colegio, alumnos, familiares o amigos. Pero advirtió que no necesariamente se trata de alguien que se vuelve silencioso o se aísla. “A veces, al contrario, tratan de ser más ruidosos, porque necesitan ser mirados”, señaló.

También puede aparecer una dificultad creciente para hablar de cuestiones personales. Ante esos cambios, recomendó acercarse y preguntar directamente cómo se siente la persona. “Tratar de acercarnos un poco más”, resumió. Y dejó una advertencia importante: no siempre hay señales claras. “No siempre hay señales, desgraciadamente”, afirmó. Algunas pueden ser muy sutiles y solamente ser percibidas por quienes mantienen una relación cercana. Por eso, insistió en la necesidad de recuperar el contacto cara a cara. 

Qué hacer ante una sospecha

Una de las recomendaciones más concretas de la entrevista fue qué hacer cuando existe la sospecha de que una persona puede estar atravesando una situación de riesgo. Segura fue contundente: no hace falta esperar a que alguien diga explícitamente “me quiero suicidar” para pedir ayuda. Si una persona expresa que se siente mal, que no está bien o que no quiere hablar, el profesional recomienda no dejarla sola y buscar acompañamiento. “Si a mí me genera duda como vecino, como familiar, como pareja, digo: vamos a la guardia”, explicó. Y agregó: “No te quedes solo, no te encierres”

Ante una idea suicida, la guardia es el lugar indicado

Segura comparó una situación de este tipo con una emergencia médica. Cuando mencionamos ideas suicidas, ya sea que las esté experimentando personalmente o que un familiar las tenga, lo más importante es acudir de inmediato a la guardia", indicó. Lo equiparó con un posible problema cardíaco: “Si yo estoy con un dolor de pecho que puede ser un infarto, no voy a buscar un turno con un cardiólogo. Sino que voy a ir a la guardia”. Eso no significa que toda persona que expresa una idea de muerte necesariamente deba ser internada. “No toda idea de muerte requiere intervención directa de salud mental o una internación, pero sí requiere una evaluación”, aclaró. Por eso, ante una sospecha, recomendó ofrecer acompañar a la persona hasta la guardia para que pueda ser escuchada, evaluada y se pueda determinar cuál es la estrategia adecuada. 

"No hay que convencer": hay que entender qué está pasando

Segura también explicó que el objetivo de una intervención no debería ser convencer a la persona de que “no se suicide” mediante argumentos sobre todo lo bueno que tiene en su vida. “Uno no tiene que buscar convencer de ‘no, no te tenés que suicidar’, sino lo que uno tiene que buscar es qué es aquello que te llevó a tomar esa decisión”, explicó. El objetivo es identificar los desencadenantes y trabajar sobre ellos. Pueden ser múltiples: conflictos familiares, problemas habitacionales, consumo de sustancias y diferentes situaciones de sufrimiento. La respuesta, entonces, consiste en construir alternativas y redes de acompañamiento. “El suicidio no es una respuesta, no es una solución, y los problemas son temporales”, sostuvo. 

No minimizar lo que siente otra persona

Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de validar el sufrimiento. Frases como “no es para tanto”, “hay gente que está peor” o “tenés muchas cosas por las que vivir” pueden resultar contraproducentes. “Eso es durísimo porque estoy invalidando el sentimiento del otro”, explicó Segura. Aunque desde afuera una situación pueda parecer menor, para quien la atraviesa puede representar un sufrimiento enorme. Por eso recomendó reemplazar el juicio por preguntas y acompañamiento: “¿Cómo podemos ayudarte? ¿En qué puedo? ¿Qué te está pasando? ¿Querés que vayamos a consultar a algún lugar? ¿Querés que te acompañe a la guardia?” Incluso algo tan cotidiano como compartir una comida o unos mates puede tener valor: “Quedate hoy y cenamos juntos, compartimos un momento, compartimos unos mates”. El objetivo es transmitirle a la persona que no está sola y que pertenece a una comunidad. 

Factores de riesgo y factores protectores

Segura explicó que existen múltiples factores que pueden incidir en una situación de riesgo, pero también factores protectores. Entre estos últimos mencionó condiciones de vida dignas, estabilidad económica y laboral, pero remarcó especialmente uno: el sentido de pertenencia. “Lo que se ve de forma transversal a todo, que el sentido de pertenencia en una comunidad, en un grupo, es un gran factor protector”, afirmó. Sentirse bien dentro de un grupo de compañeros, tener vínculos sin agresiones, violencia o bullying son elementos que pueden contribuir a proteger a una persona. En sentido contrario, el bullying constituye un importante factor de riesgo, especialmente durante la adolescencia. También mencionó entre las problemáticas actuales las apuestas digitales. 

El problema no es solamente de Salud Mental

Para el especialista, pensar el suicidio únicamente como una problemática sanitaria es insuficiente. “La problemática del suicidio es un gran problema. El abordaje sí o sí es entre todos”, sostuvo. La comunidad, las familias, las escuelas, los lugares de trabajo, las organizaciones sociales y las instituciones públicas y privadas forman parte de esa red. “Reducirlo a que es una problemática sanitaria es una reducción que genera muchísimas fallas”, afirmó.

En San Martín de los Andes, según los datos mencionados durante la entrevista, durante 2025 se registraron alrededor de 60 casos entre suicidios consumados e intentos, mientras que desde 2023 las internaciones vinculadas con ideas o intentos suicidas vienen aumentando aproximadamente un 40% por año.

Segura también señaló que durante 2025 hubo 182 pacientes con intentos suicidas registrados en la localidad. Aclaró que las cifras de intentos y suicidios consumados corresponden a registros epidemiológicos específicos y que las consultas por ideación suicida no necesariamente forman parte de ese mismo registro. 

Adolescencias: un grupo al que prestar especial atención

El profesional señaló que el grupo de 15 a 24 años constituye actualmente un grupo de especial riesgo, con una preocupación particular durante las adolescencias. En ese contexto, destacó la importancia de los espacios de escucha disponibles en los centros de salud y remarcó que existen lugares donde niños y adolescentes pueden acercarse sin necesidad de contar previamente con un turno. También destacó el papel de los médicos generalistas, a quienes definió como “el pilar de la salud pública”, y explicó que cuentan con formación para escuchar, evaluar y, cuando es necesario, articular con los equipos especializados en salud mental. 

¿"Me quiero morir" significa necesariamente "me quiero matar"?

Segura hizo una distinción importante entre ambas expresiones. “No, son cuestiones distintas”, respondió. Explicó que alguien puede decir “me quiero morir” de manera figurativa o como una expresión vinculada con el deseo de dejar de atravesar una determinada situación, sin que eso necesariamente signifique que quiera quitarse la vida. Sin embargo, remarcó que ambas situaciones requieren atención y evaluación cuando no existe un tratamiento o acompañamiento previo. “Son situaciones de alarma y uno tiene que prestarle atención”, afirmó. Por eso, nuevamente, recomendó no minimizar la expresión y preguntar qué está pasando.

El suicidio no es una enfermedad mental ni "se hereda"

Ante una consulta de la audiencia sobre familias en las que se registraron varios suicidios, Segura aclaró otro concepto importante. “El suicidio en sí no es una enfermedad mental. No es un trastorno tampoco, es algo muy fino esto, sino que es una conducta”, explicó. Por lo tanto, sostuvo que la conducta suicida no se hereda. Sí existe, sin embargo, un factor de riesgo cuando una persona tiene un familiar o alguien cercano que atravesó un intento o murió por suicidio. Por ese motivo, explicó que después de un intento o, especialmente, de un suicidio consumado, es importante trabajar también con los grupos cercanos, familiares, amigos, compañeros de trabajo y otras personas del entorno. Ese abordaje puede contribuir a disminuir el riesgo. 

Dónde pedir ayuda en San Martín de los Andes

Ante una idea suicida o una sospecha de riesgo, Segura recomendó acudir directamente a la guardia del Hospital Ramón Carrillo, donde la persona puede ser evaluada y escuchada. También existe el programa provincial “Salud Mental Te Escucha”, que funciona las 24 horas, de lunes a lunes, es gratuito y confidencial. Teléfono: 299 535 8191. El equipo está integrado principalmente por psicólogos, trabajadores sociales y personal capacitado. Además de brindar escucha telefónica, articula con los equipos locales según la localidad desde la que se realiza la consulta. En San Martín de los Andes también funcionan espacios de atención en los centros de salud para niños y adolescentes, además del trabajo de los médicos generalistas y los equipos de salud mental.

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Una guía sencilla para tener presente:

A partir de las recomendaciones expresadas por el Dr. Mateo Segura durante la entrevista, algunos principios básicos para acompañar a una persona que atraviesa sufrimiento pueden resumirse así:

• Escuchar. No hace falta tener la solución. Muchas veces, poder hablar ya genera alivio.

• Preguntar. “¿Cómo estás?”, “¿qué te pasa?”, “¿en qué puedo ayudarte?” son preguntas que pueden abrir una puerta.

• Mirar y estar presentes. Dejar por un momento el teléfono y generar un verdadero encuentro.

• No juzgar. Evitar críticas, reproches o interpretaciones sobre lo que la persona “debería” sentir.

• No minimizar. Frases como “no es para tanto” o “hay problemas peores” pueden invalidar el sufrimiento.

• No dejar sola a la persona cuando existe preocupación. Si hay dudas, ofrecer acompañamiento.

• Ante una sospecha, consultar. No es necesario esperar a que exista un intento para buscar ayuda.

• Ante una idea suicida, acudir a una guardia. La evaluación debe hacerse en el momento.

• Construir redes. Familia, amigos, escuela, trabajo, vecinos, instituciones y equipos de salud pueden formar parte del acompañamiento.

• Recordar que pedir ayuda no es estar “loco”. Como señaló Segura, “la salud mental es para el que tiene un sufrimiento, aquel que la está pasando mal”.

Hablar, escuchar, acompañar y pedir ayuda a tiempo pueden convertirse en herramientas concretas de prevención. Como resumió el especialista durante la entrevista: “El poder escuchar, el poder empatizar” tiene un valor que no tiene precio.

Si deseas escuchar el podcast, podes hacerlo haciendo clic en este enlace:

https://open.spotify.com/episode/4OWos6UKy5hYy5EguuvHhE?si=3b0a6fb2cfdd4dc0

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