A propósito de los controles...

Actualidad 24 de septiembre de 2020 Por Redacción
Rogelio Martínez, Director de Bromatología del municipio, habla sobre las inspecciones que se realizan en los locales de la ciudad, la aplicación del protocolo en cada negocio y las habilitaciones rápidas.
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El director de Bromatología, Rogelio Martínez, ante la consulta de cuáles son los controles que se realizan en la ciudad, hace la salvedad entre los que deberían hacer y lo que realmente hacen: ''Bromatología es la encargada del control de alimentos, ingreso de mercadería y expendio en todas sus formas, pero ahora tenemos variedad de controles anexos, que se van dando por ordenanza, hoy hacemos control de ruidos por ejemplo, las mediciones de los locales comerciales, boliches, uso de cascos en el cerro y demás. Lo hacemos nosotros porque tenemos el personal en la calle. Hoy tenemos la aplicación de todos los protocolos en todos los locales comerciales de San Martín''.

Martínez también informa que ''hay 7 inspectores de calle, la verdad que es escaso pero a lo que veníamos teniendo durante muchos años, ampliamos bastante el plantel, en alguna época éramos 2''.

De acuerdo a todas las verificaciones que deben realizar, no dejan relegada la tarea habitual de Bromatología: ''se hacen las inspecciones rutinarias en conjunto del control de protocolos, recorremos el ejido, hay diferentes personas que son responsables de cada sector, cada inspector es responsable de 350 comercios aproximadamente. Entran, ven la utilización de barbijos, y el distanciamiento. También tomamos denuncias que las hacemos en el momento o vamos coordinando cuándo hacer el control, que no es sólo por incumplimiento de protocolo, sino por suciedad en el lugar y alimentos vencidos''.

Ademán indican que: ''Estamos haciendo un promedio de 4 o 5 pre inspecciones por día de comercios que están tramitando la licencia. Presentan el pedido en la municipalidad y vamos nosotros, no se espera el recorrido normal justamente para que la gente pueda empezar a trabajar enseguida. Hace algunos años que estoy en la muni, antes era todo por papel, iniciabas un trámite de habilitaciones y en una instancia normal, en 4 o 5 días lograbas una habilitación. Se creó un sistema por red para agilizar el trámite y a veces demorás el doble. Hay que ponerse del lado de la gente que está esperando comenzar con la actividad comercial, que tienen que pagar el alquiler y necesitan trabajar''.

A propósito de la antigüedad de ciertas normas que siguen en vigencia, manifiesta: ''la ordenanza de rubros comerciales es del año 89. Durante varios años presentamos la modificación para trabajarla, y cuando inició la gestión se comunicó Eliana Rivera y habíamos empezado a trabajar en eso''.

Acerca de los controles realizados en el Cerro Chapelco teniendo en cuenta los hechos de incumplimiento de protocolos, explica: Por los días que abría el cerro tratamos de optimizar los recursos y no iban a controlar entre semana porque es tiempo y personal, y sino desprotejo el casco urbano. Hacíamos el control los viernes, sábados y domingos. Iban 4 personas, se dispersaban en sectores y trabajaban desde las 10 de la mañana hasta las 4 y media, o 5 de la tarde. Retornaban al ejido para hacer más control y esto pasó posterior al cierre, porque, en teoría la gente retornaba la pueblo. Hay que ver cómo extender los horarios de control en algunos lugares''. 

Y agregó: ''Lamentablemente vivimos en una sociedad de muchas personas que parece que estuvieran en la adolescencia en esto de hacer un poco más de lo que está permitido''.

También expresa que, en muchos casos, la responsabilidad es de la gente y no del comerciante. ''Hay muchos comerciantes que nos siguen de noche, cambian los horarios porque para nosotros no hay forma de cubrir las 24 hs del días. Son los menos, pero están. Cuando esto arrancó, un día se largó una tormenta, una verdulería tenía fila afuera, les ofrece entrar para no mojarse, la gente entra, se filma y denuncia de cómo los tenían. Si vos ves que el local está lleno, vas a otra hora. A veces por hacer una buena acción lo terminan denunciando''.

Con respecto a los controles que se realizan con el personal policial, dice: ''Nosotros trabajamos en conjunto con la policía a la noche porque el incumplimiento de los horarios es una violación del artículo 205, las actuaciones las hace la policía y sobrepasa la acción de bromatología. Cuando pasa algo coordinamos y vamos al local en conjunto. En los locales nocturnos tenemos en cada habilitación el factor de ocupación de cada local, el protocolo establece que tiene que tener un 50%, pero una cosa es la ocupación que uno puede tener y otra cosa es el distanciamiento social, no es tan exacto de acuerdo al formato del local''.

''Se desaloja el lugar y se hace una clausura preventiva, y eso después tiene que ir al juzgado de faltas, hasta ahora no se hizo nunca, las veces que llegamos a los locales, no hay incumplimiento, recibimos denuncias constantemente, muchas veces la gente ta vez porque está asustada o no toma en cuenta los metros cuadrados, denuncia y cuando vamos, el distanciamiento se cumple. Nosotros no podemos infraccionar porque a alguien le parece. Hacemos conteo de gente, distanciamiento entre mesas, y si eso se cumple, siguen normalmente''.

También indica la modalidad de trabajo que llevan adelante: ''Llevo varios años acá (en Bromatología) y a como funcionó siempre, hoy estoy en un jardín, tenemos vehículo propio, triplicamos el personal, tenemos equipos de medición, el esfuerzo es importante. Estaría bárbaro que seamos 10 más, pero en realidad funcionaría mejor la dirección si se hiciera una revisión de las actividades que realiza bromatología y cuáles realmente le competen''.

Y agrega: ''Cambiamos bastante la idea de lo que es bromatología, de nada sirve que te haga una multa y no hayas entendido qué pasó y tampoco lo cambies. Cuando veíamos faltas en los protocolos íbamos y le explicábamos como se aplicaba. No hemos tenido una reiteración de faltas, más allá de las denuncias, no hemos tenido inconvenientes''. 

Con respecto a la regla del uso de barbijo o tapabocas, que incluye pañuelos, buffs y otras alternativas caseras, manifiesta: ''Cuando las normas no son claras no podemos ser más estrictos. Nosotros como municipio podemos hacer que la norma sea más restrictiva que alguna provincial, pero no puede ser más permisiva''.

En cuanto a la cantidad de locales comerciales que están abriendo sus puertas, explica: ''De los 7 inspectores de Bromatología, tenemos a un inspector que sólo se ocupa de nuevas licencias y asesoramiento de locales nuevos, y la consulta viene de 5 o 6 por día. Y también hay entre 2 y 3 habilitaciones nuevas que están saliendo por día.

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