''Estoy vivo y quiero agradecer a mi familia y a todos los que ayudaron''

Actualidad 22 de junio de 2020 Por Redacción
Ricardo Maffeis, el joven rescatado el domingo después de estar perdido casi 48 hs, dijo que no dejó de pensar ni un minuto en reencontrarse con su familia y celebrar el Día del Padre. Muy agradecido, manifestó que es impresionante ser parte de una comunidad tan preparada para afrontar este tipo de situaciones y que le gustaría retribuir del mismo modo, lo que hicieron por él.
ma

Ricardo Maffeis habla de su experiencia, una vivencia que no va a olvidar en su vida: ''El viernes a las 14 salí de caminata. A las 16 hablé con mis padres y seguí por el sendero que va a Laguna La Kika. Llegó un momento en que tenía poca visibilidad y arriba estaba nevando. Por suerte tenía bastante abrigo, eso fue clave. También llevaba una mochila con agua, una linterna y 2 pares de medias. Cuando decidí pegar la vuelta, no encontré el camino. Pensé que lo tenía calculado pero no reconocía el lugar''.

Ricardo cuenta un susto que pasó y cómo encontró un primer refugio: ''Vi una caña que estaba puesta en un lugar, me mandé por ahí, me resbalé y caí 5 metros antes del pedrero. Menos mal que no me lastimé porque no sé si hubiera podido aguantar. En ese momento vi que había un valle y un alambrado, fui buscando con la linterna, y encontré una lenga achaparrada, buscaba un lugar donde hubiera tierra. La primera noche la pasé bastante bien. Pensé que iba a ser la mas larga de mi vida pero fue a segunda, porque estaba mas mojado y el refugio era como un pozo en la nieve'', indica el joven.

El sábado, comenzó con una premisa que lo marcaría hasta el final: ''Cuando aclaró traté de bajar por ese mismo cañadón. Pensaba que si tenía que estar más tiempo en la montaña sin comer, iba a poder seguir, pero si me caía y me lastimaba no iba a poder aguantar. Volví a subir al filo y caminé por ahí, ya estaba todo cubierto de nieve. Busqué, me metí por lugares que no resultaron, volví y bajé por un cañadón que era muy abrupto, pero yo veía que se aplanaba, así que imaginé que había menos probabilidades de golpearme. Pasé la noche en otro cañadón''.

Una noche más de incertidumbre y frío, marcaron las primeras horas de luz del domingo: ''Empecé a caminar y me metí por el arroyo, porque andar por la nieve era más cansador. Llegué abajo y vi pisadas de vacas, ahí me di cuenta de que estaba cerca de la estancia Pailacura, seguí y cuando encontré a la gente en el tractor no lo podía creer''.

Además cuenta que la gente de la estancia fue sumamente cálida con él: ''En seguida me abrazaron, encendieron un fuego, me ayudaron a cambiarme las medias. Dieron aviso por un teléfono satelital y vino el helicóptero. Me llevaron hasta la cancha de polo y después al hospital, pasé la noche ahí. En algún momento pensé que podía perder algún dedo porque los tenía negros, pero está todo bien''.

Ricardo resalta que hacía rato que estaba sin batería. Y la aplicación de GPS que llevaba en el celular no fue muy precisa. 

Por otro lado, afirma algo que fue fundamental a la hora de pasar por esta experiencia: ''La cabeza no me traicionó en ningún momento.Tengo experiencia de andar por todos lados, tal vez no de esta forma. Pensaba que el cuerpo humano puede estar tiempo sin comer, iba a tener un desgaste muy importante pero la comida no me preocupaba, sino el frío. Terminé deshidratado, porque no quería comer nieve para no enfriarme así que tomé agua en el arroyo. Fue un lujo como me atendió la gente del hospital''.

''Agradezco a mi familia que siempre está al pie del cañón. Sólo pensaba en reencontrarme con ellos y festejar el día del padre. Tengo que agradecer a todos, es impresionante vivir en una comunidad con tanta gente preparada para estas situaciones. Me voy enterando de toda la gente que ayudó de todas formas y es impresionante. No me va a alcanzar para agradecerle a todos''.

''Con todo lo que pasó me quedan las ganas de poder participar de este tipo de acciones y poder retribuir el esfuerzo que se hizo por mi. Lo que estudio tiene que ver con eso también. Mi papá fue guardaparques y se jubiló en Quila Quina, estuvo en la montaña, en la Antártida. Él vivió muchas situaciones de superviviencia, pasó muchas cosas y yo sé que se puede, que hay situaciones adversas pero uno con la voluntad sale adelante'', dijo Ricardo.

Y aseguró que ''cuando tenga más sensibilidad en los dedos vuelvo a salir. Me gusta mucho la montaña, pero para la próxima salgo más preparado''.

Ricardo y su familia agradecen a quienes hicieron posible este magnífico operativo de rescate: Bomberos, ICE del Parque Nacional Lanín, Policía, CAX (Comisión de Auxilio), andinistas de hoy y de siempre de San Martín de los Andes, voluntarios, rescatistas, GEOP de la Policía, Ejército, enduristas, Gendarmería, Aeronáutica Neuquén y el piloto de helicóptero Ricardo, pilotos de dron, Cruz Roja, puesteros, vaqueanos, estancia Pailacura, Unidad de Rescate Canino de SMA, Protección Civil, equipo Primeros Auxilios Emocionales de Bomberos y Hospital Ramón Carrillo.

La experiencia de Ricardo es una de esas grandes historias para contar y recordar. Una de esas, con final feliz...

Boletín de noticias