
Casa de Té Arrayán celebró sus 90 años con una emotiva ceremonia que reunió historia, música y recuerdos de San Martín de los Andes
Mario JakszynUno de los lugares más representativos de San Martín de los Andes vivió el jueves 5 de noviembre una celebración muy especial. La histórica Casa de Té Arrayán conmemoró sus 90 años con un encuentro que combinó música, recuerdos y un recorrido por la historia de uno de los establecimientos pioneros del turismo en la Patagonia.
La ceremonia se desarrolló durante la tarde noche en las instalaciones de la tradicional casa de té, ubicada sobre la ladera del cerro Comandante Díaz, desde donde se obtiene una de las vistas panorámicas más reconocidas del lago Lácar.
El festejo estuvo dedicado especialmente a la memoria de Renée Dickinson, la joven inglesa que llegó a San Martín de los Andes en 1936 y decidió construir allí un refugio que, con el paso de las décadas, se convertiría en parte del patrimonio histórico y cultural de la ciudad.
Una canción de Paz Martínez para recordar a la fundadora
Uno de los momentos centrales de la celebración fue la presentación de una canción original compuesta por el reconocido músico y compositor Paz Martínez, especialmente dedicada a Renée Dickinson.
El homenaje musical formó parte de una propuesta artística que buscó recuperar la historia de aquella mujer que, con apenas 26 años, decidió establecerse en un sitio que por entonces se encontraba alejado del pequeño poblado de montaña.
La ceremonia también incluyó la proyección de una producción audiovisual que combinó fotografías antiguas con imágenes actuales del establecimiento y su entorno natural, permitiendo observar las transformaciones que atravesó el lugar durante nueve décadas.
Como parte de los festejos, se inauguró además una muestra documental y fotográfica que reconstruye la historia de Arrayán, sus protagonistas y el desarrollo del turismo en San Martín de los Andes. La exposición permanecerá abierta al público hasta diciembre.
La historia de una joven inglesa que eligió quedarse en la Patagonia
El origen de Arrayán se remonta a 1936, cuando Renée Dickinson llegó a la región para visitar a su hermano Barney, quien trabajaba en una estancia cercana.
Durante una recorrida por las laderas del cerro Comandante Díaz, descubrió un claro desde el que podía contemplarse prácticamente toda la extensión del lago Lácar. Fascinada por el paisaje y por la particularidad de ser uno de los últimos sectores en recibir los rayos del sol, decidió instalarse allí.
En aquellos años, San Martín de los Andes tenía aproximadamente 2.000 habitantes y la actividad turística apenas comenzaba a desarrollarse.
La construcción de la casa representó un desafío importante. Los materiales debían trasladarse por caminos precarios y, en algunos casos, mediante carros tirados por bueyes o aprovechando el propio lago.
El edificio fue levantado con madera de ciprés y troncos, grandes ventanales orientados hacia el paisaje y un hogar a leña que todavía forma parte de su identidad.
El proyecto comenzó en 1936, antes de la creación de la reserva nacional Lanín en 1937, aunque la apertura de la casa de té al público se sitúa en 1939.
Renée falleció en 1943, cuando todavía era joven, y sus restos descansan en un memorial ubicado dentro del predio.

Una tradición que atravesó generaciones
Tras la muerte de su fundadora, el establecimiento continuó bajo el cuidado de su hermano Barney y su esposa Frances. Posteriormente, Janet Dickinson, hija de ambos, mantuvo viva la tradición familiar y dejó testimonio de esa historia en el libro Historia del Arrayán.
Desde 2016, la familia Aristizábal lleva adelante una nueva etapa de restauración, recuperación y puesta en valor del lugar, procurando conservar su arquitectura original y las costumbres que lo hicieron reconocido.
Entre los elementos más representativos se encuentra el antiguo horno a leña, que continúa funcionando y en el que todavía se elaboran preparaciones artesanales.
Allí trabaja Gloria Figueroa, pastelera que comenzó su actividad junto a Janet Dickinson hace más de dos décadas y que conserva conocimientos transmitidos entre generaciones.
La propuesta gastronómica mantiene la tradición del té inglés, acompañada por sabores patagónicos, scones, panes caseros y repostería artesanal.
Para este aniversario, Ornella Aristizábal, especialista en té, desarrolló una colección de blends que homenajean a tres mujeres fundamentales en la historia del establecimiento: Renée, Frances y Janet.
Reconocimiento institucional a su trayectoria
El aniversario también estuvo acompañado por un reconocimiento del Concejo Deliberante de San Martín de los Andes, que durante su sesión del 29 de octubre declaró de interés municipal la trayectoria histórica, cultural, turística, ambiental, económica y social de la Casa de Té Arrayán.
La iniciativa fue presentada por la concejala Sol Petagna y destacó el aporte del establecimiento a la preservación del patrimonio local, la transmisión de la historia de los pioneros y la generación de empleo.
Según la información institucional presentada ante el cuerpo legislativo, Arrayán recibe más de 40.000 visitantes anuales y genera más de 15 puestos de trabajo permanentes, además de actividad para proveedores y prestadores de servicios de la ciudad.
El predio, declarado patrimonio histórico y arquitectónico municipal en 1999, comprende aproximadamente tres hectáreas e incluye un sendero interpretativo de un kilómetro, tres miradores panorámicos, un anfiteatro natural y el memorial dedicado a su fundadora.

Noventa años de historia frente al lago Lácar
La celebración del jueves representó mucho más que el aniversario de un establecimiento gastronómico. Fue también una oportunidad para recuperar parte de la memoria de San Martín de los Andes y reconocer el aporte de quienes comenzaron a desarrollar la actividad turística cuando la ciudad era todavía un pequeño poblado cordillerano.
A lo largo de nueve décadas, Arrayán recibió a generaciones de vecinos y visitantes, atravesó diferentes etapas familiares y acompañó el crecimiento de la localidad hasta convertirse en uno de sus espacios más reconocidos.
El encuentro cultural, la música dedicada a Renée Dickinson y las fotografías que recuperaron distintos momentos de su historia permitieron recordar el origen de un proyecto que nació del vínculo de una joven inglesa con el paisaje patagónico.
Noventa años después, la Casa de Té Arrayán continúa conservando buena parte de aquella identidad original: la madera, el fuego encendido, la tradición del té y una vista privilegiada del lago Lácar que sigue cautivando a quienes llegan hasta ese rincón de San Martín de los Andes.


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