
“Aunque ahora parezca imposible, vas a volver a estar bien”: la mirada de Elizabeth Clapés sobre el dolor emocional
Redacción NAHay momentos en los que el sufrimiento parece ocuparlo todo. Una separación, una pérdida, una experiencia traumática o una situación que desborda emocionalmente pueden hacer que resulte difícil imaginar que alguna vez será posible sentirse diferente. Sin embargo, Elizabeth Clapés, psicóloga especializada en trauma, relaciones y bienestar emocional, plantea una idea central: las emociones intensas no permanecen para siempre.
Las experiencias dolorosas pueden dejar huellas que se expresan mucho tiempo después de ocurrido aquello que las desencadenó. En algunos casos, aparecen a través de la ansiedad, determinados patrones de comportamiento, la necesidad de evitar situaciones o dificultades para establecer vínculos.
Para Clapés, comprender estas respuestas permite dejar de interpretarlas como fallas personales y empezar a reconocerlas como mecanismos construidos a partir de lo vivido. El trauma no solamente puede influir en los pensamientos, sino también en la manera en que el cuerpo responde frente a determinadas circunstancias.
En ese proceso, los vínculos cumplen un papel importante. Encontrar personas con las que exista seguridad, escucha y comprensión puede favorecer la recuperación y ayudar a construir nuevas experiencias que permitan relacionarse de otra manera con aquello que ocurrió.
La especialista también pone el foco en la resiliencia, entendida no como la obligación de mantenerse fuerte frente a cualquier circunstancia, sino como la posibilidad de atravesar la adversidad y reconstruirse. Recuperarse tampoco significa borrar lo sucedido ni fingir que no produjo sufrimiento.
Otro aspecto que aparece en su mirada es la diferencia entre esperanza y positivismo tóxico. Frases como “todo pasa por algo” o “hay que pensar en positivo” pueden terminar invalidando a quien atraviesa una situación difícil. Aceptar la realidad implica reconocer lo que duele sin quedar definido para siempre por ese dolor.
También resulta importante evitar la anticipación constante. Imaginar permanentemente escenarios negativos puede generar angustia incluso antes de que sucedan los acontecimientos. Aprender a distinguir entre aquello que está ocurriendo y aquello que nuestra mente teme que ocurra puede ayudar a recuperar cierta calma.
Sanar, entonces, no necesariamente significa volver a ser exactamente la persona que se era antes. Las experiencias dejan aprendizajes, modifican perspectivas y pueden transformar la manera de vincularse con los demás y con uno mismo.
El mensaje que atraviesa la reflexión de Clapés es sencillo, pero especialmente significativo en momentos de crisis: el hecho de que algo duela profundamente hoy no significa que vaya a doler de la misma manera mañana. El tiempo, el acompañamiento adecuado, la comprensión de lo vivido y la posibilidad de aceptar las propias emociones pueden abrir el camino hacia una nueva etapa.



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