Cloacas al límite: el crecimiento de San Martín obliga a acelerar obras clave

Las plantas de tratamiento cumplen con los parámetros establecidos, pero el crecimiento urbano, las conexiones ilegales y el deterioro de la infraestructura generan una creciente presión sobre un sistema que, durante la temporada alta, ya opera casi al límite de su capacidad.
Actualidad09/06/2026Redacción NARedacción NA

Las plantas depuradoras de líquidos cloacales en San Martín de los Andes siguen operando con normalidad y están bajo monitoreo constante por parte de los organismos de control. Así lo confirmó Juan Vassallo, gerente general de Servicios del Interior del EPAS, en diálogo con el programa "Cosas que Pasan" de Radio Fun. No obstante, desta que el continuo crecimiento de la ciudad y la antigüedad de parte de la infraestructura hacen necesarias inversiones y obras que aseguren la prestación del servicio a futuro.

Vassallo mencionó que actualmente, las plantas PT1 y PT3 operan dentro de los límites establecidos por la normativa provincial. Sin embargo, ambas instalaciones trabajan al borde de su capacidad durante los períodos de mayor demanda, especialmente en la temporada turística.

Uno de los principales factores que generan complicaciones es el ingreso de agua de lluvia al sistema cloacal. Las autoridades advirtieron que numerosas conexiones pluviales clandestinas, tanto en espacios públicos como en propiedades privadas, provocan una sobrecarga que incrementa considerablemente los caudales que llegan a las plantas durante tormentas intensas o deshielos.

El problema se agrava porque la red fue diseñada exclusivamente para transportar efluentes cloacales. Cuando se incorporan aguas pluviales, el sistema puede verse desbordado, afectando el funcionamiento general y generando riesgos operativos.

A esta situación se suma el deterioro natural de las redes colectoras más antiguas. Gran parte de los conductos fueron construidos hace más de cuatro décadas con materiales que hoy requieren ser reemplazados. Por ese motivo, se trabaja en un programa de renovación progresiva de las redes troncales y en la incorporación de equipamiento destinado a optimizar las tareas de mantenimiento.

Entre las medidas proyectadas figura la adquisición de nuevos generadores eléctricos, aireadores y maquinaria especializada, además de la posible instalación de una planta modular en la PT1 para absorber los picos de demanda. Este tipo de infraestructura permitiría aumentar rápidamente la capacidad de tratamiento mientras avanzan proyectos de ampliación de mayor envergadura.

La planificación también contempla la elaboración de un Plan Director de Agua y Saneamiento con una proyección de largo plazo. El objetivo es anticipar las necesidades derivadas del crecimiento poblacional y ordenar las futuras inversiones durante las próximas décadas.

Otro aspecto sensible es la gestión de los barros resultantes del tratamiento. Estos residuos deben atravesar procesos específicos de deshidratación, secado y análisis para determinar su disposición final. La definición de procedimientos adecuados ha estado condicionada por cuestiones regulatorias y antecedentes judiciales que obligan a extremar los controles ambientales.

En paralelo, persisten reclamos vecinales vinculados a olores e insectos en sectores cercanos a las instalaciones. Si bien se aplican productos para minimizar estos efectos, las molestias pueden intensificarse durante los meses más cálidos o cuando existen acumulaciones de material residual.

Las autoridades provinciales, la cooperativa local y los organismos de fiscalización coinciden en que el sistema funciona correctamente en condiciones normales. Sin embargo, también reconocen que la expansión urbana y la creciente demanda hacen indispensable avanzar en obras de modernización, ampliación y renovación para garantizar la sustentabilidad del servicio en el futuro.

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