De los sex shops a las pasarelas: el placer femenino conquista el mundo de la moda

Un diseñador sorprendió en la Semana de la Moda de París al incorporar un juguete sexual en su colección. El fenómeno refleja un cambio cultural que busca naturalizar la sexualidad, romper prejuicios y reivindicar la autonomía de las mujeres.
23/10/2026Redacción NARedacción NA

Los juguetes sexuales comienzan a ocupar un lugar inesperado en el mundo de la moda. Lo que durante años permaneció asociado a la intimidad y al consumo discreto hoy aparece en colecciones de diseñadores internacionales, campañas y espacios dedicados al bienestar personal.

Uno de los ejemplos más recientes se vio en la Semana de la Moda de París, donde el diseñador francés Alphonse Maitrepierre presentó su colección primavera-verano 2027 e incluyó un estimulador de clítoris entre los objetos personales de una mujer.

image

La propuesta, realizada en colaboración con la marca Womanizer, mostró el dispositivo dentro de una cartera, como parte de una representación de los elementos cotidianos que una mujer podría llevar consigo.

La intención fue transmitir una imagen femenina libre, conectada con su época y capaz de expresar sus deseos sin esconderlos. Para el diseñador, incorporar estos productos al universo de la moda también representa una manera de apropiarse del propio placer y dejar atrás antiguos mandatos sociales.

image

Diseños que dejan atrás los viejos prejuicios

La transformación no se limita a las pasarelas. Los juguetes sexuales también evolucionaron en su estética, sus formatos y la manera en que se comercializan.

Los modelos actuales incluyen diseños compactos, discretos y alejados de las formas tradicionales. La innovación busca combinar funcionalidad, comodidad y atractivo visual, con una mayor atención a las necesidades del placer femenino.

Al mismo tiempo, muchos comercios especializados comenzaron a renovar sus espacios. Algunos dejaron atrás las vidrieras ocultas y adoptaron una estética similar a la de las tiendas de belleza y bienestar, con asesoramiento personalizado, charlas y talleres sobre sexualidad.

Este cambio contribuye a instalar una conversación más abierta sobre el autoconocimiento, el deseo y la importancia de explorar la propia intimidad sin vergüenza.

image

Qué dicen los datos sobre el consumo en Argentina

El fenómeno también tiene un correlato en el país. Un informe del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE sobre los sex shops y la cultura del placer en Argentina señaló que entre el 60% y el 70% de quienes compran en los establecimientos relevados son mujeres. La mayoría de los clientes tiene entre 25 y 45 años.

Entre los artículos más vendidos se encuentran los succionadores de clítoris, los vibradores de doble estimulación y los anillos vibradores.

Sin embargo, la mayor aceptación social no significa que todos los prejuicios hayan desaparecido. La vergüenza de ingresar a un local, el temor a ser juzgado y los precios elevados todavía aparecen como obstáculos para acceder a estos productos.

image

Del secreto a la libertad de elegir

La relación entre moda y sexualidad no es completamente nueva. En 1998, la serie Sex and the City popularizó el vibrador Rabbit a través de una de sus escenas más recordadas, contribuyendo a visibilizar un producto que hasta entonces generaba incomodidad en buena parte de la sociedad.

Décadas después, la conversación parece avanzar hacia otra etapa: los juguetes sexuales ya no se presentan únicamente como objetos íntimos, sino también como parte de una cultura que busca reconocer el placer como una dimensión legítima del bienestar personal.

En ese contexto, el cambio va más allá de la estética o las tendencias comerciales. También pone en discusión los mandatos que históricamente condicionaron la sexualidad femenina y la idea de que el deseo de las mujeres debe responder a las expectativas de otras personas.

La presencia de estos productos en las pasarelas funciona así como una señal de una transformación cultural más amplia: hablar de sexualidad con naturalidad, reconocer la autonomía sobre el propio cuerpo y entender que el placer no necesita justificarse ni convertirse en motivo de vergüenza.

Lo más visto
Recibilos todos los sábados en tu mail