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title: "El Concejo debate “Redes que Cuidan”, una propuesta para prevenir y acompañar"
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description: "La iniciativa de la concejal Petagna del PRO llega hoy al recinto con los votos necesarios para su aprobación. Busca fortalecer la respuesta comunitaria ante situaciones de sufrimiento emocional en San Martín de los Andes."
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date_published: "2026-10-22T09:10:00-03:00"
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# El Concejo debate “Redes que Cuidan”, una propuesta para prevenir y acompañar

El Concejo Deliberante de San Martín de los Andes trata hoy jueves el proyecto de ordenanza **“Redes que Cuidan”**, impulsado por la concejal **Sol Petagna**, del PRO. La propuesta apunta a crear un programa municipal de promoción y prevención comunitaria en salud mental, con herramientas para reconocer señales de sufrimiento emocional, brindar una primera escucha y facilitar el acceso a los servicios de atención.

Su sanción representaría un paso importante para darle continuidad institucional a una red de cuidado que vincule al Municipio, el sistema sanitario, las escuelas y las organizaciones locales. Sin embargo, su aplicación efectiva requerirá la promulgación, la reglamentación y la definición de los protocolos y recursos previstos en el texto.

El programa reconoce como antecedente el trabajo desarrollado por la doctora Melisa Olivera, de la medicina privada, y por la licenciada **Julieta Dimasi**y la doctora **Lorena Roterg**, del área de **Salud Mental**del **Hospital Ramón Carrillo**. La propuesta recoge esos aportes para organizar una estrategia adaptada a las características sociales, culturales y territoriales de la ciudad.

Su funcionamiento se basa en tres acciones: ver, escuchar y conectar. El objetivo es que personas que cumplen funciones de referencia en la vida cotidiana puedan reconocer señales de padecimiento, ofrecer una escucha responsable y ayudar a establecer contacto con los organismos competentes.

El proyecto delimita expresamente esa tarea: quienes integren la red no podrán realizar diagnósticos, evaluaciones clínicas del riesgo, tratamientos ni seguimientos profesionales. La atención sanitaria continuará bajo responsabilidad de los equipos especializados.

**Referentes capacitados en barrios e instituciones**

**“Redes que Cuidan”** está dirigido a personas adultas sin formación especializada en salud mental que se desempeñen en ámbitos comunitarios, educativos, deportivos, culturales, religiosos, sociales o municipales.

Podrán participar docentes, auxiliares escolares, agentes sanitarios, promotores de salud, referentes barriales y de juntas vecinales, integrantes de clubes, organizaciones sociales y comunidades mapuche, entre otros actores.

El alcance comprenderá todo el ejido municipal y priorizará barrios, parajes y sectores donde existan mayores barreras territoriales, sociales o económicas para acceder al acompañamiento y la atención.

Una de las figuras centrales será la de los Facilitadores del Cuidado, cuyo reconocimiento exigirá capacitación específica, una evaluación práctica y participación en instancias de actualización y supervisión. La asistencia a una jornada general de sensibilización no será suficiente para desempeñar esa función.

El programa también deberá garantizar espacios de consulta y autocuidado para los facilitadores, de manera que su participación cuente con respaldo institucional y límites claros.

Protocolos y coordinación con el sistema de salud

Antes de que los facilitadores comiencen a actuar, deberá aprobarse un protocolo técnico elaborado en articulación formal con la autoridad sanitaria competente.

Ese documento establecerá los procedimientos para situaciones urgentes y no urgentes, los contactos institucionales, las pautas de escucha inicial, las reglas de confidencialidad y las modalidades de supervisión. También deberá contemplar intervenciones que involucren a niños, niñas y adolescentes, y acciones de acompañamiento a familias e instituciones afectadas por una muerte por suicidio o un episodio de autolesión.

La coordinación con el Hospital Ramón Carrillo, las autoridades provinciales y el sistema educativo se instrumentará mediante acuerdos específicos, respetando las competencias de cada institución.

Una vez aprobado el protocolo, se prevé realizar al menos cuatro jornadas comunitarias por trimestre, además de las instancias de formación y actualización. El área municipal responsable deberá elaborar un plan anual con objetivos, cronograma, recursos y metas de cobertura territorial, y mantener actualizado un mapa de servicios y circuitos de orientación.

**Privacidad y evaluación pública**

La protección de los datos personales ocupa un lugar destacado en la propuesta. El programa no podrá crear historias clínicas ni registros municipales que identifiquen a personas en situación de sufrimiento psíquico, ideación o intento de suicidio.

Su evaluación se realizará mediante información estadística y datos que no permitan identificar a los vecinos. Para ello, se propone crear el **“Índice de Red Viva”**, que medirá la cobertura territorial, la participación de instituciones, la cantidad de facilitadores acreditados y las actividades realizadas, entre otros aspectos.

El texto aclara que esta herramienta no tendrá carácter clínico ni epidemiológico y que no podrá utilizarse para atribuir al programa variaciones en la cantidad de suicidios o intentos.

También se contemplan informes internos trimestrales, un reporte semestral al Concejo Deliberante y una publicación anual de los resultados generales.

A estas acciones se sumará la campaña “El Silencio no es Salud”, destinada a reducir el estigma, promover el cuidado colectivo y difundir los recursos disponibles, con pautas de comunicación responsable y resguardo de la privacidad.

La importancia de que se convierta en una política vigente

La aprobación del proyecto permitiría establecer obligaciones concretas de planificación, capacitación, coordinación y evaluación. Su relevancia radica en dar continuidad a las acciones de prevención y en acercar herramientas a los espacios donde transcurre la vida cotidiana de los vecinos.

Contar con referentes preparados puede facilitar que una situación de sufrimiento sea advertida y que la persona encuentre orientación para acceder a la ayuda profesional. Para que esa posibilidad se traduzca en una respuesta efectiva, será necesario sostener la formación, la supervisión y los acuerdos con el sistema sanitario.

El proyecto prevé financiar las actividades con partidas presupuestarias autorizadas, asignaciones específicas y recursos provenientes de aportes, subsidios o convenios, aunque no establece un monto concreto de inversión.

Tras su eventual sanción y promulgación, el Ejecutivo tendrá **noventa días corridos para reglamentar la ordenanza**. La formación y el reconocimiento formal de los facilitadores comenzarán cuando estén aprobados el protocolo técnico y la articulación con la autoridad sanitaria.

Con el respaldo necesario para avanzar hoy en el recinto, el desafío posterior será convertir esa aprobación en una red activa, con recursos y presencia territorial, capaz de acompañar y conectar a quienes necesiten atención.

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